Sumergirse en la historia del Convento de San Elías en el Desierto de Calanda es embarcarse en un viaje a través del tiempo hacia un lugar impregnado de espiritualidad y tradición. Fundado bajo la advocación de San Elías en el año 1682, este monasterio ha sido testigo de siglos de acontecimientos que han dejado una marca indeleble en su estructura y en su alma.
La construcción del convento se extendió desde su fundación en 1682 hasta su finalización en 1701, aunque a lo largo de los años ha sufrido varias reconstrucciones debido a los estragos de conflictos bélicos y desastres naturales. A pesar de estos desafíos, la disposición y la estructura originales se han mantenido, lo que permite a los visitantes admirar la magnificencia de esta obra arquitectónica que se asemeja al «Escorial aragonés».
Conocido como el «Convento del Desierto» por su ubicación en una zona remota y prácticamente deshabitada, este monasterio carmelita descalzo atrajo a religiosos que buscaban la austeridad y el recogimiento lejos del bullicio de las poblaciones. Su emplazamiento estratégico en medio de los montes proporcionaba el entorno perfecto para la contemplación y la dedicación a la vida religiosa.
Recientemente, se ha añadido una sorprendente adición a la majestuosidad del convento: una enorme escultura que produce sonidos evocadores, recordando el tañido de las campanas. Esta escultura, un impresionante wong, se alza como un tributo al legado espiritual del monasterio y agrega una dimensión sensorial única a la experiencia de los visitantes.
A lo largo de los años de esplendor, el convento albergó a una comunidad religiosa numerosa, compuesta por sacerdotes, profesores de coro, legos y donados, así como diversos servidores encargados del mantenimiento y la gestión de las tierras circundantes. Sin embargo, con el proceso de desamortización de Mendizábal en 1836, el monasterio pasó a manos privadas y, finalmente, fue vendido en 1842.
Podrás encontrar facílmente este convento desde Cabezo Buñuel siguiendo la carretera hacia Torrevelilla y tomando un desvío a mano derecha esta bien señalizado y es facil su localización, el camino es de tierra pero durante el recorrido podrás ver unos paisajes preciosos del Tolocha, pantano o del propio bosque


¡Vive, siente y crea tus propios recuerdos en Cabezo Buñuel!
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